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Un nuevo escenario para el cambio climático: POBLACIÓN CERO

Dentro de 150 años las ciudades se habrán convertido en ámbitos “eco-friendly”: muy verdes y pletóricos de fauna. En un período de 100 años habremos conseguido reciclar la mayoría de los automóviles. No quedará ni rastro de ellos. Los neumáticos, los plásticos en general, aún existen.

En tan sólo 25 años los ríos han recuperado sus cauces naturales y las marismas vuelven a aparecer y a crear espacios silvestres en ciudades como Londres y Ámsterdam. En 20 años se habrá recuperado la población de lobos en toda Europa. Y los bisontes y los bovinos pastorearán libremente. También los mares rebosan vida y las ballenas vuelven a dominar los oceános.
Dentro de 5 años la ciudad habrá sustituido los coches por pequeños árboles y arbustos. Auténticas zonas verdes. El aire es más limpio, puro: se habrá conseguido disminuir los niveles de CO2. Vuelven las nieves perpetuas allí donde solían estar.
En 6 meses, las zonas agrarias, abandonadas, se secan y son pasto de incendios. Vuelve la vegetación natural. Dentro de un año conseguimos que las plantas empiecen a inundar las ciudades, a crecer entre los poros de las carreteras, entre las grietas de las aceras.

Todo esto ocurriría si hoy despegara el último avión. Si hoy dejasemos de circular en automóvil, incluso en transporte público. Esto sucedería si hoy dejasemos de usar la electricidad, si detuviéramos las centrales productoras de energía. Si las nucleares y las plataformas petrolíferas dejaran de funcionar. Todo estos cambios ambientales pasarían si hoy despegara el último avión, si dejaran de circular los coches, si hoy se enciendiese la última luz. Todo esto sucedería si hoy el humano desapareciese.

Este es el argumentos de documentales como “La tierra sin humanos” o en “El mundo sin nosotros” de Alan Weisman, en los que se expone la manera en la que evolucionaría el planeta (fauna/flora, clima,…) si, repentinamente, el hombre dejara de existir. Es un escenario que el IPCC no plantea, pero que si actuasemos como abogados de la Tierra sería el ideal. Y, sorpresa, el mundo no se acabaría. La desaparición de la especie con mayor capacidad de alteración del ecosistema traería como resultado la recuperación de la flora, la recuperación de especies de fauna en regresión o domesticadas y la estabilización de los gases atmosféricos.

El mensaje es sencillo: la regulación de emisiones de gases de efecto invernadero, la sobreexplotación de especies de fauna y flora, la degradación de hábitats, la contaminación de oceános… Son asuntos que debemos tratar y solucionar desde la perspectiva del beneficio propio. La Tierra puede sentirse maltratada, pero su recuperación es sólo cuestión de tiempo. En cambio, la pervivencia de la especie humana como tal y de su bienestar, dependen de la actividad que nosotros mismos generamos. Así que la conclusión es simple y contundente, como un guantazo con la mano abierta: el planeta no necesita al Hombre, pero el Hombre sí necesita del planeta.

Life after people by jamessparkes
“Life after people”, jamessparkes.

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