Hace unos días hablaba sobre ornitho.cat y lo útil que resulta como complemento para saber qué se está moviendo por nuestro entorno. Pues bien, llevo unos días probando otro gadget ornitológico: g-Bird, una app muy sencilla que actúa como libreta en la que poder anotar nuestras observaciones en el campo.

El primer paso es crear una lista de observaciones para nuestra visita. Una vez creada la lista, y ya en el campo, podemos ir añadiendo las especies en el momento en el que las vemos (la base de datos es, digamos, suficiente: 10.474 especies de aves). Una vez encontrada el ave que vimos, podemos añadir información tal que: número de ejemplares, comportamiento (“usando el hábitat” o “volando”) sexo y  estado, y complementarlo con  o notas relevantes. Las observaciones se georeferencian automáticamente, de tal manera que podemos ir viendo todas nuestras anotaciones reflejadas en un mapa. Además, la base de datos de g-Bird tiene incorporado el rango de distribución de cada ave (o al menos, de muchas de ellas), así que podemos consultar si la especia en cuestión está dentro de su rango de distribución o si es una especia exótica.

Una vez finalizada nuestra visita/viaje ornitológico, podemos proceder a cerrar la lista. Para que tenga un cierto rigor científico, el sistema nos pregunta cuál es el conocimiento que tenemos de el área en cuestión y si realmente hemos reconocido todas las especies o si pueden quedar algunas por ver. Por último, una de las opciones que incorpora g-Bird es la de poder visualizar nuestras observaciones en  Google Maps:

g-bird

El resultado final es aún algo mejorable, pero es cuanto menos original y sirve para tener una visión general de la visita y de la zona. La imagen es el resultado de un paseo por el Parc de la Ciutadella de Barcelona la semana pasada, lista que espero ir completando en breve.

“Perder el norte” es una expresión muy recurrente para un geógrafo. De no perder el norte es de lo que habla Edward O .Wilson (aunque sea biólogo también puede hablar de ello) en su libro “Cartas a un joven científico” (Letters to a Young Scientist). Después de contar algunas anécdotas de su infancia (básicamente relacionadas con perseguir mariposas u observar hormigas detenidamente), hace la siguiente reflexión:

“Me he adentrado en esta historia de mi infancia para llegar a un punto que quizá sea relevante en tu propia carrera profesional. Nunca he cambiado. Nunca incluso hasta este día, cuando paso de los 80 años. Hallar criaturas en tierras inexploradas es la magia que aún evoco en mis sueños. Mis sentimientos más intimos siguen siendo los mismos. No dejé que se apagasen por las triviales necesidades de la vida, y espero que, cualquiera sea el camino que elijas, tu tampoco lo harás.”

Todo esto viene a cuento por Journalify, el proyecto que estoy desarrollando con Jose Servera en Yuzz Sant Cugat. No sin dificultades, seguimos intentando sacarlo adelante. Ahora acabamos de abrir la web journalify.org y continuamos dándole vueltas al producto con manera de poder ofrecer algo realmente necesario y competitivo.

Con la creación de Journalify buscamos crear una plataforma útil que proporcione al investigador herramientas en el marco digital. No obstante, el objetivo primero de este proyecto es precisamente el que señala Edward O. Wilson: no perder el norte, seguir haciendo lo que nos gusta y retarnos cada día con una aventura nueva.

El sábado se cerró el torneo Seis Naciones de rugby con un final trepidante. A destacar: 1) la victoria apabullante de Gales sobre Inglaterra (30-3), que encima valió el título a los galeses, y 2) el decente papel de Escocia quedando en tercer lugar (el porqué de estos comentarios se explica en esta “infografía”).

Hay varias cosas que me entusiasman y me sorprenden del rugby. Algunas relativas al juego: la ausencia de “teatro”, el compañerismo incluso entre equipos rivales (el tercer tiempo…), el respeto al árbitro… Todo esto tiene una fácil explicación sabiendo que toda mi vida he jugado a fútbol. El día que se incorporen los valores del rugby en el mundo del fútbol habremos dado un paso muy grande.

En otro de los aspectos en los que el rugby sale ganando es en el uso de la tecnología. Mientras en fútbol se debate, por ejemplo, por implantar o no un chip para solucionar los goles fantasma, en rugby hace ya mucho tiempo que se viene usando el vídeo para tomar determinadas decisiones arbitrales (como validar ensayos). Eso por no hablar de los variados ángulos de cámara en las retransmisiones (mucho más que el plano cenital…). Ah! Y las gafas de google no parecen tan lejanas con la RefCam

Viendo el uso de las nuevas tecnologías en el rugby, recordaba como éstas se van implantando en otras aficiones igual de “anticuadas”. Hablo de la ornitología. Hace poco descubrí la web ornitho.cat  del Institut Català d’Ornitologia (ICO). Guardando las formas, es prácticamente una red social para ornitólogos. Hace las veces de libreta científica en la que poder anotar nuestras observaciones diarias, siendo muy fácil seleccionar la especie, la localidad de la observación, añadir comentarios… Y además la base de datos se puede consultar en tiempo real, con lo cual podemos saber qué se observa dónde (¡y salir al acecho!). Por si todo esto fuera poco, detrás de la plataforma se encuentra un equipo humano que responde y aclara tus dudas casi al momento.

Igual que el rugby mantiene sus tradiciones (¿hace falta mencionar la hakka?) a la vez que incorpora las nuevas tecnologías, la ornitología va por buen camino haciendo lo mismo. Ornitho.cat es una muestra y, por supuesto, el Big Year (del que ya he hablado antes) es otra.

Gracias a la magia (…) de las nuevas (…) tecnologías ayer pude asistir vía online a la ponencia que Guillem Pedrix impartió en Yuzz Sant Cugat (programa del cual, para el que no lo sepa, soy participante). Bajo el título “los errores del emprendedor”, Guillem nos fue desgranando toda una serie de factores que debemos tener en cuenta a la hora de comenzar nuestra aventura: inversión, financiación, mantenimiento… conocimiento del mercado, capacidades propias, peso de la idea (y del promotor) en el éxito del proyecto… En definitiva, toda una serie de variables que la ceguera provocada por el entusiasmo nos puede tapar.

Una de las cosas que me llamó la atención fue el énfasis en la motivación que mueve al emprendedor. Uno de los errores que se señalaron fue el hecho de emprender por necesidad (por falta de otras opciones) y no por oportunidad (es decir, detectar una oportunidad de negocio y llenar el hueco). En el contexto actual en el que blablabla hay que tener bien presente que, además de las ganas, debemos presentar un proyecto que tenga un hueco en el mercado, y no solo en nuestra imaginación.

Otro de los aspectos que más se destacaron fue la capacidad real que tiene el emprendedor para llevar a cabo su idea (ya que en el hecho de que el proyecto funcione o no puede tener más peso el emprendedor que la propia idea!). Para constatar si somos o nos aptos para emprender, en la Red podemos encontrar toda una serie de “tests para emprendedores”. He estado probando el test de la Cámara de Comercio de Zaragoza (con resultado “bastante bueno”), el de Emprendedores.es (este hacedlo sólo si tenéis ganas de leer) y el de BarcelonaActiva (que también tiene la opción de evaluarte tu idea). En conclusión, me dicen que puedo iniciarme… Ya repostearé esto cuando sea rico!

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